La historia del turrón de yema tostada: el ingenio jijonero
En Jijona, nada se desperdicia. Al elaborar turrones como el Alicante, la clara de huevo es imprescindible — blanquea la miel y da al turrón ese tono blanco característico. Pero ¿qué pasaba con la yema? Durante generaciones, los obradores jijoneros encontraron la respuesta: crear un turrón nuevo. Así nació el Turrón de Yema Tostada — un producto que surgió del aprovechamiento y se convirtió en uno de los favoritos de quienes lo prueban.
Por qué el turrón de yema tostada de Saxum es diferente
La yema confitada: el alma del turrón
No usamos yema natural. Usamos yema confitada de manera artesanal — un proceso que concentra su sabor, suaviza su textura y la convierte en el ingrediente cremoso y untuoso que hace de este turrón algo único. Es la base de esa sinfonía de notas dulces, cremosas y acarameladas que lo distingue de cualquier otro turrón del catálogo.
El quemado: uno a uno, con nuestra herramienta autóctona
Una vez elaborado el turrón, llega el momento más especial del proceso: la capa de azúcar. Cada barra recibe una fina capa de azúcar que se quema una a una con nuestra herramienta autóctona, que ya muchos conocéis. No hay dos barras iguales — cada una lleva el calor directo y el criterio del artesano. El resultado es esa costra caramelizada, crujiente y brillante que lo convierte en un turrón visualmente inconfundible.
Una armonía perfecta de ingredientes
Yema confitada de manera artesanal. El ingrediente protagonista. Cremosa, dulce y de una profundidad de sabor que solo consigue la elaboración artesanal.
Almendra nacional. La base crujiente que equilibra la cremosidad de la yema y aporta ese punto de sabor tostado inconfundible.
Azúcar caramelizada. La capa final, quemada una a una sobre cada barra. El toque que lo hace único.
Jarabe de glucosa y conservador E-200. Sin colorantes. Sin conservantes artificiales.